
La bolsa amniótica, en la que se halla el niño junto con el líquido amniótico, se empuja hacia la salida como una pelota de goma. Va agrandando poco a poco, milímetro a milímetro, la salida, hasta que tiene el tamaño suficiente para permitir el paso del niño. Entonces se rompe la bolsa amniótica, y sale parte del líquido. Con ello finaliza la primera fase del proceso del parto, el “proceso de apertura”. Mas la rotura de la bolsa amniótica también puede tener lugar antes.





