
Hemos hablado de la nutrición del cerebro del bebé. En este tema abordaremos en concreto sus necesidades de energía para pensar y funcionar. El cerebro gasta el 30% de la energía que usa el cuerpo, además del 40% del oxígeno que inhalamos con la respiración. Es la parte más importante de su cuerpo.
Proporcionar, mediante una dieta adecuada, la correcta cantidad y distribución de los hidratos de carbono en la alimentacíón del bebé y el niño, que tienen mayores exigencias que los adultos, les permitirá que su cerebro realice las conexiones neuronales en las que usa, prioritariamente, toda esa energía.
El hidrato de carbono que usa incialmente el cerebro del bebé es la lactosa, el “azúcar” de la leche. Resulta interesante destacar que la cantidad de lactosa de la leche de cada especie está directamente relacionada con el tamaño de su cerebro porcentualmente a su peso corporal; es decir: a mayor cerebro, más lactosa en la leche. En los seres humanos la leche el contenido energético de la leche materna proviene en un 40% de la lactosa.
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